DIÓCESIS DE SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS


Estimados oyentes de Radio Tepeyac: Hoy, el referente para nuestra reflexión va a ser María Magdalena: la primera mujer que se encontró con Jesús después de los acontecimientos dramáticos que acompañaron a su trágica muerte.
María Magdalena es una de las muchas personas que: le había seducido el encuentro con Jesús, de tal modo: que lo pudo percibir como el mejor acontecimiento de su vida.


Haber puesto tanta esperanza, tantas expectativas en las propuestas del Señor Jesús, y comprobar que la autoridad religiosa se proponga acabar con Él y lo consiga mediante la infamia de la pasión y la crucifixión.  
¿Qué pasó por la mente y el corazón de María Magdalena?: 


Pues, por la muerte tan dramática de Jesús, Magdalena decide juntarse con Pedro y “el otro discípulo” (Juan), así acompañarles para ir al lugar de la sepultura. Los tres comprueban que está vacía, Pedro y Juan, tal vez decepcionados, regresan a la ciudad; María Magdalena se queda sola llorando…


Ella se inclinó hacia el espacio interior del monumento: y vio a dos ángeles vestidos de blanco y sentados: uno a la cabecera y el otro a los pies, en  donde había estado el cuerpo de Jesús.


Los ángeles le dijeron: ¿mujer, por qué lloras?

Ella les dijo: Porque han tomado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.

Al instante vio a Jesús pero no le reconoció, pero sí Jesús le dice: María ¿Por qué lloras?, ¿a quién buscas?

El evangelio nos lo explica diciendo: que ella piensa o cree que es el hortelano y por eso le dice: si te lo has llevado tú, dime donde lo has puesto, y yo lo tomaré.

Díjole Jesús: María… entonces ella sí descubre que es Jesús, y se exclama diciéndole: MAESTRO… para abrazarse con Él y correr al lugar donde están los discípulos y poderles decir: “he visto al Señor”.

Hermanos oyentes de la propuesta Vida Interior; con el relato que acabamos de recordar: podríamos hacer como un itinerario de todo lo que esta página del Evangelio transmite: buscando la relación que puede darse o existir entre las vivencias de María Magdalena y las nuestras: porque todos nosotros también hemos vivido o vivimos situaciones de desconcierto, de soledad; todos hemos experimentado el dolor que provoca la injusticia.

Cuando el comportamiento de la autoridad provoca actuaciones penosas, que no podemos comprender; y si además las acompaña la crueldad, como lo hicieron con Jesús, nos resulta muy difícil, por no decir: casi imposible entender, y más todavía saberlas asumir: como un camino para un nuevo encuentro con el Señor.  


Pues sí hermanos: cada uno de nosotros, quienes escuchan y quien les habla: también hemos vivido o nos hallamos en historias humanas de negatividad, de dolor, de incomprensión, también de injusticia.


Seguro que no alcanzan el nivel de gravedad, de despropósito y de iniquidad: como las que hemos recordado hoy  en o con la persona María Magdalena.
Si Jesús anduvo este camino, si lo comparte con María Magdalena para que pueda alcanzar la experiencia definitiva de  la Resurrección:
Nuestro camino no va a ser muy diferente: si la meta para alcanzar la plenitud de Vida Plena y Eterna, y que nuestro Dios propone a toda persona humana: no podemos andar por caminos muy diferentes al que hoy recordamos: como el  de María Magdalena.

 
El ámbito donde la experiencia de vida alcanza esta dimensión definitiva y eterna, es el que da razón a este programa: es el ámbito de La Vida Interior.

Hermanos oyentes: Quien siempre nos acompaña es y será Jesús: Él sí conoce nuestro parecido con el de María Magdalena.

Hermanos y Hermanas oyentes: Digámosle a Jesús: – Gracias Señor-

MARÍA MAGDALENA